La contribución de la Universidad Pública de Navarra en innovación

Antes de entrar en materia y definir en qué aspectos las contribuciones que se pueden hacer desde la Universidad Pública de Navarra  para que la innovación sea una máxima en la cultura de nuestros titulados y en las aportaciones que nuestra institución puede realizar a la sociedad, a las empresas y a las instituciones, convendría definir qué se entiende por innovación, ya que muchas veces el concepto puede ser ambiguo y dar lugar a diferentes interpretaciones.

La innovación se puede definir como un proceso con el que una idea se convierte en una solución a un problema o a una necesidad existente, teniendo muy presente que  se puede innovar a través de mejoras y no solo de la creación de algo completamente nuevo.

Dentro del concepto de innovación, se distinguen dos tipos: la innovación tecnológica, que afecta principalmente al sector industrial, y la más recientemente denominada innovación social, donde las soluciones que se proponen dan respuesta a problemas sociales; es decir, se realiza un “bien para la sociedad”.

La idea de la innovación y su aplicación en los sectores económicos y sociales es cada vez más frecuente. Un esfuerzo en innovación resulta hoy un factor clave para mejorar la competitividad. De hecho, la administración, tanto en el ámbito europeo como nacional o regional, viene aplicando en sus políticas de investigación la conocida como “i-pequeña” del I+D+i que representa el concepto de la innovación y que ha ligado de forma clara con los programas de Investigación y Desarrollo. Concretamente, en España el Gobierno definió el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación para 2013-2016  y próximamente presentará el plan 2017-2020 que entre sus actuaciones recoge “Impulsar el liderazgo empresarial en I+D+i potenciando las  capacidades de I+D+i de las empresas y la incorporación de las PYME al proceso de innovación”, “Favorecer la creación y el crecimiento de empresas de base  tecnológica” e “Incrementar la cultura científica,  tecnológica  e innovadora de la sociedad española”.

«Centrar los esfuerzos en el concepto amplio de I+D+i será fundamental para encabezar el desarrollo del tejido económico y la cohesión social que toda región necesita para prosperar.”

Por otro lado, el Gobierno de Navarra acaba de presentar su Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016-2020, donde lo primero que puede leerse es “el nuevo Plan de Ciencia y Tecnología quiere volver a posicionar a Navarra como líder en innovación. La innovación aumenta la prosperidad, mejora la calidad de vida y encuentra soluciones creativas a los grandes retos de nuestra sociedad”. Todo esto evidencia que la apuesta por la innovación es clave para el desarrollo de la sociedad y para el cambio del actual modelo económico hacia otro más enfocado en el conocimiento, para que la innovación llegue, de verdad, tanto a las empresas como a la sociedad y se convierta en el motor de la competitividad tecnológica y social.

Además, conviene recordar que recientemente se aprobó la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra (S3) que define las prioridades y áreas económicas estratégicas por las que ha apostado el Gobierno de Navarra y se reconoce la I+D+i (tecnológica y no tecnológica) como unos de los factores transversales de competitividad por el que es necesario apostar de forma decidida.

Existen diferentes ámbitos sobre los que hay que actuar para que poder desarrollar un modelo productivo donde la innovación sea uno de los pilares fundamentales. Entre ellos se encuentran la ciencia de excelencia con base en el talento de los recursos humanos, la trasferencia del conocimiento hacia la sociedad, la cooperación entre los sectores público y privado, la internacionalización de la actividad y la inversión, aspecto clave para el desarrollo futuro. De todos ellos hay varios en los que la UPNA puede y debe jugar un papel clave. No en vano recientemente, escribiendo sobre la universidad del futuro, indicaba que la nueva visión de la universidad pasa por convertirse en una universidad comprometida donde la agregación con otros actores y el liderazgo regional serán los aspectos más relevantes de la universidad del siglo XXI.

La universidad, como institución por antonomasia de generación y transferencia del conocimiento científico, profesional y artístico, debiera constituirse en un agente fundamental de la innovación en nuestras sociedades. Y la pregunta que puede surgir en este punto es: ¿cómo puede contribuir la universidad, y en particular la UPNA, al proceso de innovación en general y al de Navarra en particular?

«La nueva visión de la universidad pasa por convertirse en una universidad comprometida donde la agregación con otros actores y el liderazgo regional serán los aspectos más relevantes de la universidad del siglo XXI.”

A continuación, expondré algunos de los aspectos en los que la contribución de las universidades al proceso de innovación puede ser relevante y marcar la diferencia entre una sociedad con un futuro prometedor y otra que se deje llevar por los devenires del día a día:

  • Ciencia de Excelencia. Talento La universidad es la institución responsable de la educación superior de la sociedad, tanto desde el punto de vista científico, como técnico y cultural para la formación integral de las personas. La universidad es la encargada de llevar a buen término el proceso de aprendizaje de los estudiantes para que posteriormente se incorporen al tejido socio-económico de la región y contribuyan a su desarrollo. La capacidad de la universidad para realizar con éxito este proceso es fundamental para que los titulados puedan contribuir de una forma eficaz en los procesos de innovación de las empresas, de las instituciones o de la propia sociedad. Para ello, el talento es clave. Ser capaces de formar titulados donde el talento sea la seña de identidad es uno de los objetivos prioritarios de la UPNA. No en vano, la UPNA es una de las diez mejores universidades nacionales en la adecuación de los titulados con sus demandas de trabajo en ámbitos de conocimiento como Ciencias e Ingenierías, Informática y TIC.

Además y dentro de este contexto, es fundamental la formación de doctores, tanto dentro de la propia institución como a través de los doctorados industriales. Estos últimos son una gran apuesta estratégica de las administraciones. Se trata de formar personal investigador a través de su participación en un proyecto de investigación industrial o de desarrollo experimental que se está desarrollando en la empresa y que finalizará con la defensa del trabajo y la obtención del título de Doctor. En este ámbito se busca favorecer la inserción laboral de investigadores en las empresas, contribuir a la empleabilidad y promover la incorporación de talento en el tejido productivo para elevar la competitividad. La formación y el conocimiento de estos doctores pueden suponer el punto de inflexión — gracias a su contribución a los procesos de innovación— para que las empresas adquieran el valor añadido necesario que las diferencie en un mercado global tan competitivo y las impulse en su desarrollo comercial.

  • Creación de empresas de base tecnológica. Otro de los aspectos donde la universidad puede contribuir de forma relevante es en la creación de empresas de base tecnológica. La universidad es la institución que aglutina la mayor parte del conocimiento. De hecho, la universidad contribuye al 80% de la investigación que se realiza en España. La transferencia de esos conocimientos es fundamental y necesaria, por lo que la apuesta que desde las diferentes universidades se está realizando para el apoyo a la creación de EBTs es muy importante. En particular, la UPNA se encuentra en estos momentos participando en cuatro empresas de base tecnológica. Como se ha comentado anteriormente, lograr un tejido productivo competitivo e innovador es un aspecto clave para el cambio de modelo económico y para ello las empresas de base tecnológica con gran potencial para innovar y aplicar nuevos  conocimientos a productos y servicios es esencial, y en ello la contribución de las universidades es cada día más relevante.
  • Cooperación público-privada, la Innovación abierta. La universidad es clave en este aspecto al ser un espacio ideal para aplicar y desarrollar los procesos de innovación abierta, ya que es un entorno propicio para la colaboración con otras organizaciones públicas y privadas, instituciones, empresas, emprendedores, donde se pueden ofrecen nuevas perspectivas y soluciones y donde se pueden intercambiar experiencias enriquecedoras para ellas. Un ejemplo son las Cátedras que la UPNA oferta a las empresas, que se presentan como un modelo estable de colaboración entre la UPNA y una o varias empresas y/o instituciones donde se crea un marco de confianza mutua para realizar una serie de actividades en las que la I+D+i estratégica o la transferencia de conocimiento hacia la mejora de los procesos innovadores de una empresa pueden establecerse como actividades prioritarias. Otro ejemplo es la puesta en marcha en la UPNA por parte del Consejo Social de una serie de CEO clubs en temas tan variados como CEO Club Financiero, integrado por directores y directoras financieros; el CEO Club compuesto por máximos responsables de empresas navarras o el CEO club de entidades sociales, donde el intercambio de ideas y experiencias es el motor de los mismos y donde la colaboración en el desarrollo de procesos de innovación pueden desempeñar un papel clave.

En definitiva, la apuesta por la innovación para recuperar un modelo económico y de empleo, que ha sufrido mucho en los últimos años, mediante la consolidación del conocimiento es esencial para el impulso de nuestro crecimiento futuro. Centrar los esfuerzos en el concepto amplio de I+D+i será fundamental para encabezar el desarrollo del tejido económico y la cohesión social que toda región necesita para prosperar. Sin querer pecar de inconsciente, se puede concluir que invertir en la universidad es invertir en conocimiento y por tanto en progreso, innovación y en futuro.

Artículo publicado el 12/04/2017 en Negocios de Navarra

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